Quiénes Somos

Conoce nuestra misión, nuestro equipo y cómo trabajamos para acompañar a las familias de la Diócesis de Cuenca

Delegación de Familia y Vida

La Delegación Diocesana de Familia y Vida quiere llevar la alegría del AMOR a todos los hogares de Cuenca.

Tiene la misión de hacer de nuestras familias cristianas auténticas iglesias domésticas, en las que se aprecien, practiquen y transmitan los valores del Evangelio. Ayuda a descubrir y mantener la naturaleza cristiana del matrimonio. Insiste en la formación religiosa de la familia, especialmente de los hijos, tratando de que se vivan con autenticidad las celebraciones sacramentales que iluminan la vida cristiana.

Además, animará a la familia a estar en medio del mundo siendo modelo de referencia y, desde el Centro de Orientación Familiar (COF), ayudará y acompañará a las familias que requieran su ayuda.

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Contacto

Nuestro equipo

Delegados

José María Alcalde Calleja
Yolanda Calonge Mujeriego

Consiliario

D. José María Alcázar Aranda
(Sacerdote)

Secretarios

Ángel Bascuñana
Ana Cristina Blanco

Tesoreros

José María Guirado
Mª Carmen Gutiérrez

Miembros del Equipo

Francisco Javier Hervás
Teresa Romeo

Fernando Romeo
Mª Jesús Alcalde

Pedro Mora
Rosa Huerta

Jorge García
Natalia Salas

Oscar Sanchez
Marta García-Pulgar

Fernando González
Esther Martínez

Alejandro Prieto
Pilar León

Nuestras funciones

El equipo de la Delegación se encargará de la elaboración de proyectos de pastoral familiar para toda la diócesis, coordinándose con otras delegaciones pastorales y con los distintos arciprestazgos para que todas las actividades que se realicen sean más fecundas y se asegure su dimensión eclesial.

Diseña un programa de Pastoral Familiar de ámbito diocesano, sobre la base del Plan Pastoral de la diócesis, teniendo en cuenta y difundiendo las exhortaciones apostólicas, encíclicas y cuantos documentos promulgue el magisterio de nuestra Iglesia.

Participa en los órganos diocesanos de pastoral, aportando su colaboración y propuestas sobre la especificidad matrimonial y familiar.

Organiza a nivel diocesano la pastoral matrimonial en sus diversas etapas, con especial incidencia en el fomento de las escuelas de padres, los grupos de novios y los cursos de preparación a la vida familiar.

Elabora materiales para la formación cristiana familiar y la promoción, establecimiento y dinamización de los grupos de matrimonios y de familias.

Promueve la formación de agentes parroquiales de pastoral familiar, de preparación al matrimonio y vida familiar.

Mantiene la conexión con grupos parroquiales de matrimonios, familias y con los movimientos o asociaciones familiares de la diócesis, así como con las asociaciones y colectivos en defensa de la vida.

Programa actos diocesanos de carácter familiar, como expresión y celebración de las experiencias programadas y vividas (Jornadas de familia, Día de la Sagrada Familia, Ejercicios Espirituales, Fiesta de la Familia, Vacaciones en Familia, etc.)

Apoya la dinamización y funcionamiento del Centro de Orientación Familiar (COF), con especial atención a las familias desfavorecidas o en situaciones difíciles e irregulares.

Fomenta la presencia y participación en medios de comunicación, redes sociales y la actualización constante de los contenidos de nuestra página web diocesana y el blog de la Delegación.

Acompaña a las familias en todas las etapas de su vida cristiana y en sus dificultades.

Potencia, anima y pone en valor la oración familiar.

¿Qué es la Pastoral de Familia y Vida?

Es la acción evangelizadora que realiza la Iglesia, orientada por sus pastores, en la familia y con la familia como conjunto, acompañándola en todas las etapas y situaciones de su camino.

"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,10)

Si la misión pastoral de la Iglesia es el desarrollo de la vida cristiana, ha de ser necesariamente una pastoral familiar ya que la familia es el lugar primero y propio donde nace y crece la vida. Es en la familia donde todos sus miembros perciben su dignidad personal al descubrirse amados por sí mismos, más allá de cualquier criterio utilitarista. Y es en el hogar donde aprenden a orientar su libertad según la verdad más fundamental de su vida, la llamada al don de sí mismos para construir una comunión de personas.

Por ser la pastoral familiar una acción vertebradora, transversal e integradora de toda la pastoral de la Iglesia le corresponde a toda la comunidad eclesial la tarea de llevarla a cabo. Teniendo en cuenta que es la vida de las familias el fin de toda esta pastoral, estas mismas serán no sólo el objeto, sino el sujeto primero de la misma.

Se trata de evangelizar a las familias y de cómo las familias cristianas se incorporan y participan en la evangelización de la Iglesia.

Es cuestión de acompañar la vida familiar con el objetivo de que las familias cristianas sean lo que tienen que ser: familia, ¡sé lo que eres! Ayudar a que las personas realicen su vocación al amor y así ser felices al encontrar el sentido positivo de la VIDA.

Se trata de familiarizar la pastoral, para que la Iglesia sea una Gran Familia de familias.

La pastoral familiar no es un conjunto de acciones específicas llevadas a cabo por agentes especializados y que dan respuesta a problemas relacionados con el matrimonio, la familia o la vida. No se trata de presentar una sucesión de actuaciones sino de comprender realmente el plan de Dios sobre cada hombre. En definitiva, toda pastoral familiar debe orientarse a descubrir y a realizar la vocación al amor de todo hombre y de toda mujer.

En este contexto, la parroquia tiene la responsabilidad de ser «el sujeto activo más inmediato y eficaz para la actuación de la pastoral familiar».